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Wáshington Cucurto (Quilmes,
provincia de Buenos Aires, 1973) es el seudónimo de Santiago Vega,
es poeta, narrador y editor. Dirigió la editorial Eloísa Cartonera,
un proyecto social que edita libros de cartón comprado a los
cartoneros de Buenos Aires
Sus obras poéticas son: Zelarayán, La máquina de
hacer paraguayitos, 20 pungas contra un pasajero y Hatuchay. Sus
novelas: Cosa de negros, Fer, Panambí, Las aventuras del Sr. Maíz,
Hasta quitarle Panamá a los yanquis, El curandero del amor,
1810. La revolución vivida por los negros
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Editolial
Mansalva, Buenos Aires,
2006.
Tus
tres primas libidinosas
Ah, qué terrible costumbre cumbiantera tienen, de andar lamiendo las
patas de la mesa, los huevos del portero; cuando sumisa inclinas
porteril la regadera, sobre la maceta de alelíes, barren todo cuanto
a su paso se topan, óyelas cómo van: luciendo su lengua colorada de
dominicana ardiente, con verdadero fervor boquense: por las piezas
del yoti yirean las mulatas, tus tres primas libidinosas, Idalina,
Justina, Miguelina, se ensucian y se ensañan con la leche de los
machos, usan tus enaguas, guasquean tus bombachas; a la chueca se
engullen la chicha de la mesa, a la polaca se transan y trasca que
les cabe el 69 del contramaestre, hubiese ocurrido que las mandara
de vuelta a Santiago de los Caballeros, hubiese ocurrido también,
que improvisara porteño inoportuno y las hiciera trabajar en el
sauna de Córdoba y Laprida, de San Juan y Bolívar
llagas vio tu último amante en el lugar más indecoroso de tu cuerpo,
en el montoncito de tierra que escondes vaya a saber dónde,
gallardas, tamaño
de una magnolia, la coquetería de una gardenia, azaleas
brincan en la punta de mi panza, en el ombligo de la buzarda
enloquecedora de paraguayas, azaleas azaleas azaleas, me dan
comezón, me dan vergüenza, azaleas azaleas azaleas, bajo la sorna
estival de la mañana, en tu remerita via vai, via vai pronuncian tus
tetitas debajo de tu remera...
Este mes no hemos participado en ningún escándalo del yotibenco:
todas las penurias y las desviaciones de las piezas contiguas han
ocurrido lejos de tus ojos, cerca de mis oídos. Siento que no voy a
volver a engañarte con la uruguaya, pues se le rompió su grabador y
se ha apagado para siempre su candombe...
Te he pescado nadando en tus mentiras; que el guiso se te quemó en
la cocina y las tinieblas atrajeron tinieblas. ¡Mentira! que
reciencito nomás viste a mi tata en La Giralda y pidió churro y
chocolate. ¿Mi tata churro y chocolate? ¡Mentirosa! Mi tata acuña y
luego dilapida, aprieta como a un pincel este manojo de billetes,
con maestría lo conduce por la buena ruta, con usura todo lujo es
niñería, pues con usura jamás pintaremos un campo de girasoles, nada
de girasoles, de rimitas estridentes capaces de emocionar a una
doncella.
¡Al diablo con la cháchara de tu bachata! Negra zonza.
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